




A causa de la guerra los costos de vida eran mayores y por consiguiente había menos dinero para invertir en vestimenta. Se introduce un nuevo invento: el vestido-saco, una prenda que podía usarse como vestido o como abrigo dependiendo de la ocasión. En la posguerra los corsets se dejaron de usar y las mujeres empezaron a copiar los atuendos de los hombres y eligieron vestirse como ellos. Las mujeres empezaron a practicar deportes y surgió una nueva moda basada en indumentaria deportiva. Los vestidos se volvieron más masculinos, las polleras se hicieron cada vez más cortas y los vestidos con cola se reemplazaron por soleros que llegaban por encima de la rodilla.
Las mujeres dejaron de usar los chales tradicionales y comenzaron a usar los sacos que estaban de moda por solo una temporada. Las plumas eran muy típicas de esta época y se usaban para decorar sombreros, abanicos y vestidos de fiesta. Las prendas masculinas tenían más botones: en lugar de tres botones los chalecos tenían cinco o seis. Los botines se reemplazaron por zapatos y las corbatas de color por corbatas negras. Los chales se renovaron y las mujeres los vestían como un símbolo de riqueza. Los había de diferentes tamaños y motives: largos, lisos o rayados, decorados con pompones, plumas, flecos o cintas. En Italia estaban de moda los colores llamativos como el limón, el azufre, el verde intenso, el óxido y el coral. Los chales se usaban en todos lados: en el interior o el exterior, durante el día o por la noche, para jugar deportes o para viajar. La gente se los enroscaba en el cuello para protegerse del frío. Había una gran variedad de abanicos: grandes, pequeños, con plumas, de seda, lisos, bordados, clásicos, barrocos, antiguos y modernos.
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